
Cuando una serie estadounidense elige representar Kabul en la pantalla, el lugar real de rodaje cuenta tanto como el guion. Para la temporada 8 de Homeland, emitida entre febrero y abril de 2020 en Showtime, la producción colocó sus cámaras en Marruecos. No en un estudio genérico, sino en varios sitios repartidos entre Ouarzazate, Rabat, Salé y Casablanca. Comparar estas localizaciones con las de temporadas anteriores permite entender la lógica geográfica e industrial detrás de esta elección.
Marruecos contra Sudáfrica: dos dobles para un mismo Afganistán
La temporada 4 de Homeland, que también se desarrollaba en parte en Afganistán, se había rodado en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. Para la temporada 8, la producción cambió de continente y optó por Marruecos. Este deslizamiento no es trivial.
| Criterio | Temporada 4 (Ciudad del Cabo, Sudáfrica) | Temporada 8 (Marruecos) |
|---|---|---|
| Ciudad principal de rodaje | Ciudad del Cabo | Ouarzazate, Rabat, Casablanca |
| Lugar ficticio representado | Kabul / Islamabad | Kabul |
| Infraestructura de estudio | Estudios de Ciudad del Cabo | Estudios de Ouarzazate |
| Experiencia local en producciones internacionales | Alta | Muy alta (décadas de rodajes) |
| Proximidad arquitectónica con Afganistán | Media | Alta (arquitectura, paisajes áridos) |
Marruecos ofrecía una combinación que Ciudad del Cabo no podía igualar para esta última temporada: paisajes áridos visualmente cercanos a Afganistán, una infraestructura cinematográfica madura y equipos locales acostumbrados a grandes producciones.
Israel había sido inicialmente considerado como escenario para esta temporada 8, según TVLine, pero la producción revisó sus planes. Marruecos se impuso como una alternativa logística y de seguridad. Para explorar en detalle los lugares de rodaje de Homeland temporada 8, la cartografía precisa de los sitios utilizados ilumina las decisiones de la producción.

Estudios de Ouarzazate: la base logística de la temporada 8
Ouarzazate lleva el apodo de “Hollywood africano” desde hace varias décadas. Los estudios instalados en esta ciudad del sureste marroquí han acogido producciones de todos los tamaños, y es precisamente esta experiencia acumulada la que pesó en la elección de Homeland.
Varias escenas que se suponía que transcurrían en Kabul se rodaron en estos estudios. Los decorados de calles afganas fueron construidos o adaptados a partir de instalaciones existentes, ya utilizadas para otras producciones internacionales. Esta reutilización permitió reducir los tiempos de construcción de decorados y limitar los costos.
La contribución de los técnicos marroquíes fue determinante. Los departamentos de decorados, vestuario y efectos especiales de la serie integraron equipos locales, herederos de un saber hacer transmitido por años de colaboración con producciones extranjeras. No es un detalle logístico secundario: la calidad visual de la temporada se basa en parte en esta continuidad técnica.
Rabat, Salé y Casablanca: decorados urbanos para un Kabul ficticio
El rodaje no se limitó a los estudios de Ouarzazate. La producción aprovechó lugares urbanos específicos en Rabat, Salé y Casablanca para representar entornos gubernamentales y militares afganos.
Puentes, avenidas, barrios administrativos: la arquitectura de estas ciudades marroquíes sirvió como un doble creíble para las zonas periurbanas e institucionales de Kabul tal como aparecen en los episodios. La diversidad de los sitios utilizados le da a la temporada una textura visual que los estudios solos no podrían haber proporcionado.
- Rabat proporcionó decorados institucionales, con edificios cuya arquitectura podía evocar ministerios o embajadas afganas.
- Salé, ciudad vecina de Rabat, ofreció calles y barrios cuyo aspecto rústico correspondía a las zonas periurbanas buscadas por la producción.
- Casablanca sirvió para escenas que requerían un entorno urbano más denso, con infraestructuras viales y perspectivas de gran ciudad.
El Grupo Casting Casablanca lanzó en su página oficial una campaña de casting para reclutar figurantes y papeles secundarios, confirmando la magnitud del dispositivo local.

Rodaje en Marruecos y restricciones de seguridad: una tendencia que supera a Homeland
La elección de Marruecos para representar Afganistán responde a restricciones de seguridad que surgieron después de 2014 en producciones geopolíticas. Los equipos de Homeland se inscriben en una tendencia más amplia de producciones estadounidenses: deslocalizar países en guerra, ficticios o sensibles, hacia destinos que ofrezcan estabilidad política, infraestructuras cinematográficas y proximidad visual.
Después de una temporada 6 situada en Nueva York y una temporada 7 en la región de Washington D.C., la serie retomaba el camino al extranjero. Este regreso a un marco internacional imponía exigencias de realismo que solo un país que combinara paisajes adecuados e industria cinematográfica desarrollada podía satisfacer.
La producción de 12 episodios de esta última temporada comenzó a principios de febrero. Su emisión siguió en Showtime en Estados Unidos y en Canal+ en Francia. El dispositivo marroquí cumplió sus promesas: no se reportaron interrupciones importantes, a pesar de la envergadura del rodaje repartido en varias ciudades.
Ouarzazate, pivote recurrente de las series de espionaje estadounidenses
Lo que distingue a Ouarzazate de los otros dobles utilizados por Homeland (Charlotte en Carolina del Norte para las temporadas 1 y 2, Ciudad del Cabo para la temporada 4) es su especialización en producciones con decorados de Medio Oriente o Norte de África. Los estudios allí cuentan con estructuras modulares, diseñadas para ser transformadas en mercados, calles o edificios militares según las necesidades.
Para la temporada 8, esta flexibilidad permitió recrear calles afganas con un alto grado de realismo, apoyándose en elementos ya existentes en lugar de construcciones completamente nuevas. El ahorro de tiempo y presupuesto es medible, aunque los montos exactos permanecen confidenciales.
Marruecos no solo ha servido de telón de fondo. Ha proporcionado una infraestructura completa, desde técnicos hasta figurantes, pasando por las autorizaciones administrativas. Esta última temporada de Homeland ilustra un modelo de producción donde el lugar de rodaje participa activamente en la credibilidad narrativa, mucho más allá del simple paisaje.